Eso pensé cuando leí la publicación de una persona que había escrito un mensaje en un anuncio mío.
Venía a decir lo siguiente:
Y no puede estar más equivocado, te voy a explicar por qué no vaya a ser que tú también pienses igual.
Las personas sí pueden llamar a tu puerta si cuelgas un buen vídeo en YT o en FB, si te recomienda alguna persona, el veterinario, algún conocido o quién sea…
De mil formas.
Pero eso no es suficiente.
Ni mucho menos.
No, no.
Con eso tienes una parte conseguida, ¡genial! que un extraño se dé cuenta de que existes, pero te faltan las otras, las más importantes:
1 – Transmitir la seguridad de que tú eres el perfecto para ayudarle.
2 – Que confíe en ti.
3 – Convencerle de que tu propuesta es la mejor.
Todo eso necesitas para que te contraten.
Y todo eso no lo consigues ni compitiendo, ni con tratos personalizados a tu clientes (como si esto fuera una novedad, si esperas diferenciarte así, date por jodido)
Se consigue sabiendo cómo enfocar la conversación desde el primer contacto que tienen contigo hasta que te contratan.
Vamos… de lo que salga por tu boca a partir de ahí, dependerá que cualquier persona te quiera dar su dinero para ayudarle con su perro o no.
Porque sólo depende de ti convencerle y la seguridad y confianza que transmitas para ayudarle.
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